lunes, 30 de abril de 2018

Viento de alta mar

Cuando el silencio nos abruma Y la música es
lo único que nos reembarca.
Entiendo -finalmente- que este bote
jamás te llevó en él.
Lejos de la oscuridad adormecida, observo el iluminar de las paredes rotas Y comprendo cómo,
desde hoy -y por siempre- existirá dentro de la construcción espaciotemporal del lamento Un fragmento tuyo, Al que denominaré autosoma Y que nunca aprendí a querer. Entonces, Cada vez que calla y mira,
Y la brisa,
entre sus cabellos,
canta. El viento me explica cómo se enjuagará las manos fríamente, de esta destrucción idílica (de desilusión y miedo),
Con la fascinación de haberte perdido Que se consuela en el infinito aprecio que tengo a la vida Porque aunque sea te pude tener Pero despierto, y ahora. Sé que el mar,
también avanza.
Como el mismo tiempo

que ya

Se fué.

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